Programa

Transiciones III

Post Homo Sapiens. Programando el futuro


La 13ª edición de GETXOPHOTO Festival Internacional de Imagen abordará los desafíos que enfrentan los individuos en un presente donde los procesos de aceleración, automatización, inteligencia artificial y avances científico-tecnológicos están planteando nuevos retos a medida que nos acercamos cada vez más al concepto de transhumanismo.

En este último capítulo de la trilogía Transiciones titulado Post Homo Sapiens. Programando el futuro, la obra de 20 artistas internacionales explorará diversas teorías emergentes. Los proyectos son el resultado de patrones cambiantes del compromiso social, los comportamientos individuales, la inteligencia artificial y las tendencias globales surgidas a partir de los avances tecnológicos en la era digital. Asimismo, tienen en cuenta cuestionamientos y desafíos éticos relacionados con los valores y las estructuras humanas tradicionales.

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Muchos de los proyectos presentados exploran la mejora de la condición humana a través de la educación y el desarrollo cultural, conceptos considerados tanto en la filosofía de Nietzsche sobre el Übermensch o Superhombre, como los ideales del posthumanismo según el movimiento transhumanista. También se considerará el papel que juegan algunas tecnologías avanzadas en la formación de la humanidad futura, atendiendo tanto a su vasto potencial para mejorar la sociedad como a los riesgos asociados que pueden acarrear.

Según el destacado estudioso transhumanista Nick Bostrom, tanto la visión de Nietzsche sobre el Superhombre como el transhumanismo comparten la creencia de que los seres humanos y la naturaleza están permanentemente experimentando algún cambio o, en otras palabras, están “en proceso”. Compartiendo el pensamiento humanista secular –que apuesta por la mejora de la naturaleza humana a partir de la educación, el refinamiento cultural, la investigación filosófica y el auto escrutinio ético–, el transhumanismo va más allá apoyándose en la esperanzadora idea de que mediante el uso responsable de la medicina, la ciencia y ciertas tecnologías –como la ingeniería genética, la tecnología de la información y la inteligencia artificial–, podremos superar las limitaciones biológicas fundamentales. Gracias a esto, el ser posthumano, con su ilimitado potencial, podrá existir.

Además, el transhumanismo afirma que esta superación de las limitaciones humanas es necesaria para construir una sociedad mejor. En términos pragmáticos e inmediatos, esto se traduce en la erradicación de enfermedades, la eliminación del sufrimiento innecesario o el aumento de las capacidades intelectuales, físicas y emocionales. Cabe destacar que Nietzsche también abrazó el sentido de un significado propio fuera de las tradiciones religiosas.

En las obras H+ de Matthieu Gafsou, One of Them is a Human de Maija Tammi y Cyborg’s Life de Neil Harbisson –el primer cíborg oficialmente reconocido–, los artistas comparten el objetivo de desentrañar y explorar algunos aspectos éticos que rodean a las ideas posthumanas en el marco de la ideología transhumanista. Teniendo en cuenta los avances médicos con el objetivo de mejorar las condiciones vitales y considerando el significado del ser humano, Reiner Riedler explora en su trabajo las formas de humanismo en las máquinas.

El pensamiento transhumanista considera esencial el concepto de acceso –compartido e igualitario– a la tecnología con el objetivo de ampliar sus beneficios para la sociedad. La plena realización del principal valor de este movimiento requeriría que, idealmente, todos pudiéramos tener la oportunidad de convertirnos en posthumanos. Sería deplorable que esta opción quedara  restringida a una pequeña élite. Sin embargo, la economía de libre mercado y la rápida comercialización de las herramientas tecnológicas están creando un desigual acceso a los últimos adelantos. En su proyecto Héroes del brillo, Federico Estol desafía los estereotipos sobre el valor humano y el miedo a la discriminación social. Y en Boda Boda Madness el artista Jan Hoek, en colaboración con el estilista Bobbin Case, indaga en el héroe cotidiano y en su creatividad innata para adaptarse y afrontar los desafíos del día a día.

El progreso tecnológico es deseado no sólo por los transhumanistas sino por toda la sociedad en su conjunto. La historia del desarrollo tecnológico ha contribuido a la acumulación de mejoras y ha liberado a grandes poblaciones del analfabetismo, las cortas expectativas de vida, las alarmantes tasas de mortalidad infantil, las horribles enfermedades sufridas sin cuidados paliativos, las hambrunas y la escasez de agua. Sin embargo, estos indiscutibles logros no deberían impedirnos cuestionar determinados aspectos éticos que podrían surgir de futuros desarrollos posibles que, en nombre del progreso, podrían amenazar algunos de nuestros valores.

Debido a algunos sucesos como el escándalo de Cambridge Analytica, donde compañías digitales han ocultado información sobre la recolección de datos y la influencia no regulada en el proceso democrático, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático requieren de una investigación más profunda. Si consideramos que todo lo que valoramos se basa en nuestra inteligencia, y si pudiéramos tener acceso a toda esa inteligencia colectiva, el extraordinario potencial y las posibilidades de la inteligencia artificial serían ilimitadas. Sin embargo, crear algo aún más inteligente que nuestra propia especie acarrea riesgos a largo plazo, y sucede lo mismo a corto plazo en cuanto a la creación de estructuras de influencia no reguladas y testadas.

La práctica artística de Haley Morris-Cafiero en The Bully Pulpit reflexiona sobre cuestiones relacionadas con el cuerpo femenino, el ciberacoso y el papel de las redes sociales. Por otro lado, Claudia Gori en The Sentinels aborda el tema de la electrosensibilidad, una enfermedad todavía no reconocida oficialmente causada por la exposición a campos electromagnéticos de alta frecuencia.

A menudo se culpa a la era digital de propiciar un mayor aislamiento; las redes sociales se citan, frecuentemente, como plataformas diseñadas para conectar el mundo pero, de alguna manera, todos nos sentimos menos comprometidos con el resto de personas que habitan el planeta. Follower, de la artista digital Lauren McCarthy, reflexiona sobre el tema de la conectividad social y el aislamiento mediante el uso de la tecnología y las redes sociales.

Indagando aún más en la noción del mundo moderno y la tensión entre la era digital y el mundo natural, el artista Marcos Zegers, en Agua minería y éxodo, viaja a través del desierto de Atacama y sus ricas minas de sal de litio para reflexionar sobre las consecuencias ambientales y paisajísticas de su extracción. En una línea similar, el poético trabajo de Masamichi Kagaya y Satoshi Mori, Autoradiograph, captura las partículas radiactivas de Fukushima. Por su parte, el colectivo artístico Ritual Inhabitual formado por Florencia Grisanti, Tito González García y el comisario Sergio Valenzuela Escobedo, aborda dos mundos en conflicto: la antigua cultura mapuche y el simbolismo espiritual de sus plantas medicinales autóctonas frente a la industria forestal. En su serie Past-it, Jaakko Kahilaniemi medita alrededor de nuestra relación con otras especies en un mundo que compite por los recursos. The Migrant, obra de Anaïs López, es una historia sobre el significado de ser forastero, de no pertenecer a un lugar concreto o estar desconectado de un mundo donde no se encaja, así como las consecuencias de tratar de sobrevivir en él. Por otro lado, a través de imágenes abstractas o futuristas, Ezio D’Agostino ofrece un viaje visual al espacio capitalista de un futuro cercano.

Finalmente, los artistas Ali Eslami en False Mirror, Juno Calypso en What to do with a Million Years y Julien Mauve en L’île aux Libellules se sumergen, desde distintos puntos de vista, en narraciones que navegan entre la realidad y la ficción de un mundo potencial.

Pensar en el futuro desde el presente es una tarea desafiante, pero es aún más complicado adentrarse en un futuro en el que las plataformas tecnológicas creen infraestructuras con capacidad de influir o coartar nuestras vidas de manera no regulada y desenfrenada. La tecnología tiene el potencial de realzar la existencia humana; consecuentemente, debe estar orientada hacia la realización de nuestras metas y objetivos y ser limitada, a su vez, por los valores del ser humano.

La programación, definida como la alfabetización de la era digital, el desarrollo científico y los avances médicos plantean nuevos desafíos bioéticos frente a las convenciones sociales tradicionales. El modo en el que la sociedad se involucra con la educación y la información, establece relaciones entre sí o elige cómo entretenerse está experimentando un cambio significativo, aunque es demasiado pronto para evaluar íntegramente su impacto.

De igual forma que la era industrial transformó el concepto del trabajo derivado de la relación entre el cuerpo físico y la máquina, la era digital explora las capacidades ilimitadas de la mente y la creación de redes digitales que podrían superar las capacidades humanas o simplificar procesos intelectuales complejos.

Pensar en el futuro de la humanidad y reflexionar sobre sus múltiples posibilidades es el tema que el Festival abordará este año. GETXOPHOTO acogerá representaciones visuales que exploren este tema en un sentido amplio, incluyendo narrativas multidisciplinares y diversos lenguajes visuales como fotografía, vídeo, instalación, archivos, documentos, entre otros.

En definitiva, una nueva edición que, siguiendo la línea discursiva del tema Transiciones iniciada hace dos años, tratará de abordar cuestiones contemporáneas fundamentales.

Monica Allende

Comisaria independiente, productora cultural y docente, actualmente Monica Allende compagina la dirección artística de GETXOPHOTO con la de Landskrona Foto Festival (Suecia)

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Ha colaborado con la plataforma WeTransfer como consultora creativa y produce proyectos multidisciplinarios con artistas y otras plataformas digitales de todo el mundo. Ha sido, además, directora del Festival Internacional de Fotografía FORMAT (Reino Unido), ha colaborado con Screen Projects y está produciendo y comisariando para Photo London el proyecto multidisciplinar Blues Skies del artista belga Anton Kusters.

Fue editora gráfica del Sunday Times Magazine, donde puso en marcha la premiada sección de fotografía Spectrum. Es profesora visitante en el London College of Communication e imparte conferencias y talleres en ScreenLab de Londres, EFTI de Madrid, Tashkeil en Arabia Saudí así como el Mentorship Business Programme de la Universidad de Sunderland, el Festival Internacional de Ferrara, talleres de World Press Photo en Angola, talleres de la Agencia Magnum, entre otros.

Suele proponer a fotógrafos para premios como los de la Deutsche Börse Photography Foundation, el Prix Pictet, la Joop Swart Masterclass / WPP o el Premio FOAM Paul Huf. También ha formado parte de jurados en todo el mundo, incluidos los de World Press Photo, Bar Tur Photobook, Book Dummy Award de La Fabrica / Photo London, el PhMuseum, el Visura, el Taylor Wessing de la National Portrait Gallery, entre muchos otros.

Ha sido premiada en varias ocasiones: Premio de Amnistía Internacional en la categoría de Fotoperiodismo, Premio de los Editores de Fotografía, el Premio Online de Prensa y Mejor Uso de la Fotografía en los Premios de Diseño Gráfico.

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